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ARBENTIA: GESTIÓN DE ANDAMIOS, CÓMO GANAR CONTROL, TRAZABILIDAD Y EFICIENCIA EN EL ALQUILER DE MATERIAL PARA OBRA

Gestionar el alquiler de andamios va mucho más allá de mover material de un almacén a una obra. Cada servicio puede implicar distintos módulos, componentes, rutas de entrega y recogida, incidencias en obra, documentación firmada y conceptos de facturación asociados. En una operativa con tantos elementos en movimiento, disponer de información precisa sobre qué material está disponible, dónde se encuentra, qué se ha entregado realmente y en qué estado vuelve tras cada alquiler es clave para evitar errores y planificar con mayor seguridad.

La digitalización permite abordar este reto desde una perspectiva integral, conectando todo el ciclo de vida del alquiler: desde la solicitud inicial hasta la entrega, la recogida, la revisión del material y la facturación. Soluciones como ARBENTIA Machinery, desarrolladas sobre tecnología Microsoft, permiten centralizar esta operativa y conectar el trabajo administrativo, logístico y equipos desplazados en obra, facilitando que todas las partes involucradas trabajen con información actualizada y compartida.

De la solicitud al transporte: una operativa conectada

Uno de los puntos más importantes está en la propia creación de la solicitud de alquiler. A diferencia de otros equipos que pueden gestionarse como una unidad individual, un andamio suele estar formado por diferentes piezas y componentes que deben combinarse según las necesidades de cada montaje. Esto obliga a calcular correctamente módulos, cantidades, elementos obligatorios y posibles complementos. Si este proceso se realiza manualmente, pueden producirse olvidos, duplicidades o errores en la preparación del pedido.

Una solución especializada permite simplificar esta fase inicial. En lugar de introducir cada componente de forma individual, el usuario puede trabajar a partir del tipo de andamio o tramo solicitado, de manera que el sistema incorpore automáticamente las piezas necesarias para ese montaje. Además, si cambian las cantidades o el número de módulos, las necesidades de material pueden recalcularse de forma automática.

También resulta útil que el sistema pueda sugerir o mostrar componentes opcionales y conceptos asociados al alquiler. En muchos casos, determinados elementos complementarios pueden ser necesarios para completar la instalación o aportar mayor seguridad y funcionalidad al servicio. Contar con avisos durante la tramitación ayuda a revisar mejor cada operación y disminuye el riesgo de que algún elemento relevante quede fuera del pedido.

Otro aspecto fundamental es la disponibilidad. Antes de confirmar un alquiler, la empresa necesita saber si cuenta con el material requerido y si podrá entregarlo en el plazo previsto, especialmente cuando los equipos entran y salen de distintas obras, están en transporte o pendientes de revisión. Con una gestión digital conectada, esta información puede comprobarse desde la propia solicitud, lo que permite detectar posibles faltas de material desde el inicio, buscar alternativas y avanzar hacia la planificación logística con mayor seguridad.

La logística es otra fase clave. Una vez confirmada la solicitud, hay que organizar la entrega, asignar transportista, preparar la ruta y generar la documentación correspondiente. En una operativa con varios servicios diarios y distintas ubicaciones, la planificación debe ser flexible para combinar entregas y recogidas cercanas, recurrir a transporte interno o externo según la necesidad y registrar cada albarán a medida que se completa. Además, una misma ruta puede incluir tanto los componentes del andamio como otros equipos alquilados que deban entregarse o recogerse en el mismo servicio.

Más visibilidad sobre el material, menos dependencia del papel

Aquí la movilidad aporta un valor diferencial. A través de aplicaciones móviles conectadas al sistema central, el transportista puede consultar sus órdenes asignadas, ver horarios, direcciones, contactos, teléfonos y líneas de albarán con el detalle del material que debe entregar o recoger. Además, puede acceder a la ubicación desde el propio dispositivo, lo que facilita el desplazamiento hasta la obra y reduce la dependencia de instrucciones enviadas por otros canales.

La ventaja no está solo en consultar información, sino también en poder actualizarla desde el terreno. Durante una entrega pueden producirse cambios: que se entreguen menos módulos de los previstos, que el cliente solicite una modificación, que haya una incidencia logística o que sea necesario dejar constancia del estado del material. Registrar estos datos en el momento, junto con comentarios o fotografías, permite que la oficina disponga de información real y actualizada sin esperar a que el transportista vuelva.

La digitalización de los albaranes también mejora el control documental. El transportista puede mostrar el documento al cliente, recoger los datos de la persona que recepciona el material y registrar la firma directamente desde el dispositivo móvil. Una vez completado el proceso, el albarán queda registrado y puede enviarse automáticamente a los contactos correspondientes.

Cerrar el ciclo: recogida, revisión y nueva disponibilidad

La recogida del material requiere el mismo nivel de control. Cuando finaliza el periodo de alquiler, la empresa debe saber qué elementos están trabajando en cada obra, generar la solicitud de recogida, planificar la ruta y comprobar qué vuelve realmente. En esta fase pueden surgir situaciones habituales, como que el cliente conserve parte del material durante más tiempo, que falten piezas, que se cancele una recogida o que algún componente regrese con daños. Por eso, es importante registrar cantidades reales, observaciones y fotografías en el momento de la recogida.

Una vez el material vuelve a la campa, la información recogida durante el transporte facilita los procesos posteriores de recepción, revisión y taller. Si existen incidencias documentadas, el equipo interno puede actuar con mayor rapidez y decidir cuándo el material vuelve a estar disponible para nuevos alquileres. Esta conexión entre obra, transporte y campa contribuye a mejorar la rotación de los activos y a reducir pérdidas de información.

La facturación es el último eslabón del proceso, pero también se beneficia de una gestión integrada. Aunque internamente sea necesario controlar todos los componentes asociados a un andamio, la factura puede configurarse de forma clara para el cliente, agrupando el alquiler principal y añadiendo conceptos como montaje, desmontaje, seguro, portes de entrega o recogida. Además, estos conceptos pueden adaptarse según las condiciones de cada operación, incorporando, modificando o eliminando cargos en función del servicio prestado.

Para las empresas del sector, avanzar hacia una gestión digital e integrada no implica cambiar la forma real de trabajar, sino dotarla de más visibilidad, trazabilidad y agilidad, y en ese camino, herramientas como ARBENTIA Machinery son clave de éxito.

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