La India se consolida como una de las economías con mayor dinamismo a nivel mundial. Las previsiones apuntan a que el crecimiento del Producto Interior Bruto (PIB) alcanzará el 6,3% en 2026, una cifra muy superior a la media global estimada en el 2,6%, impulsada principalmente por una sólida demanda interna y una estrategia activa de diversificación comercial.
La economía india mantiene un ritmo de crecimiento robusto, respaldado por la fortaleza del consumo doméstico y por políticas macroeconómicas favorables. No obstante, el crecimiento previsto para 2026 se sitúa por debajo del registrado en 2025, cuando el PIB aumentó un 7%, según recoge un reciente informe de Crédito y Caución. Esta moderación responde, en parte, al impacto de un entorno internacional más complejo y a las medidas proteccionistas adoptadas por Estados Unidos.
En agosto del año pasado, Estados Unidos incrementó del 25% al 50% los aranceles de importación, lo que afectó de forma inmediata a las exportaciones indias hacia ese mercado. Como consecuencia, el volumen exportado se redujo un 22% en comparación con el mismo mes del año anterior. Sectores clave como el textil, el farmacéutico y el de productos manufacturados han visto mermada su competitividad.
Ante este escenario, el Gobierno de la India ha acelerado su estrategia de diversificación comercial. Un hito relevante ha sido la firma de un acuerdo histórico con la Unión Europea, al tiempo que se prevé un refuerzo de la cooperación con Estados Unidos en ámbitos estratégicos como los semiconductores, la ciberseguridad, los minerales críticos y la industria de defensa.
Paralelamente, las autoridades continúan implementando medidas para estimular la actividad económica interna, en línea con el carácter marcadamente doméstico de la economía india. Las recientes reformas fiscales sobre bienes y servicios se perfilan como un estímulo para la demanda, mientras que la flexibilización de las condiciones de financiación debería favorecer la inversión privada.
El informe también destaca una mejora de la demanda rural, apoyada por condiciones meteorológicas favorables. A ello se suma la moderación de las presiones inflacionistas y el aumento de los salarios, factores que reflejan una mejora del mercado laboral y que contribuirán a un mayor nivel de consumo.
En conjunto, la combinación de políticas de estímulo interno y la apertura de nuevos acuerdos comerciales permitirá que la economía india mantenga tasas de crecimiento superiores al 6% en 2026 y 2027, consolidándose como uno de los principales motores del crecimiento económico global.