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ARBENTIA: EL ALQUILER DE GRÚAS AFRONTA MÁS ACTIVIDAD CON UNA GESTIÓN CADA VEZ MÁS DIGITAL

Más trabajo no siempre significa más rentabilidad. En un negocio intensivo en activos como el alquiler de las grúas, aumentar la actividad obliga también a sacar más rendimiento de cada equipo y de cada jornada, evitando tiempos muertos, desplazamientos innecesarios o desajustes que terminan erosionando el margen. Esa exigencia es especialmente relevante en un contexto en el que la actividad vinculada a la construcción y las infraestructuras mantiene una tendencia al alza: en España, la licitación pública de obras alcanzó los 32.260 millones de euros en 2025, un 10,2% más que el año anterior.

El alquiler de maquinaria también está evolucionando en esa dirección. La European Rental Association identifica en el sur de Europa un mercado especialmente dinámico, apoyado por grandes proyectos industriales y de infraestructuras y por una mayor penetración del alquiler. Un escenario que abre nuevas oportunidades de negocio, pero que también aumenta la presión por aprovechar mejor los recursos disponibles y reducir las ineficiencias de la operativa diaria.

La planificación ya no puede reducirse a buscar un hueco en el calendario

Una grúa disponible no implica necesariamente que pueda realizar cualquier trabajo, ni basta con encontrar a un gruista con hueco en la agenda. En las grúas móviles autopropulsadas, por ejemplo, la ITC MIE-AEM-4 exige que el profesional cuente con el carné correspondiente a la categoría de la máquina y establece también obligaciones de mantenimiento y control sobre los equipos. Estas grúas deben someterse, como mínimo, a revisiones cada seis meses por parte de una empresa conservadora y contar con un historial en el que queden registradas revisiones, inspecciones, reparaciones, modificaciones y accidentes.

Gestionar una flota implica, por tanto, tener bajo control la disponibilidad de los equipos, las capacidades de los profesionales, el estado de las máquinas y su documentación. La tecnología permite reunir esa información y utilizarla en la propia planificación, de forma que la asignación de cada servicio tenga en cuenta qué grúa está disponible, qué características requiere el trabajo y qué profesionales cumplen las condiciones necesarias.

Ese mismo entorno puede actualizarse cuando la operativa cambia. Si una intervención se prolonga o necesita una segunda grúa, el responsable puede consultar qué recursos siguen disponibles, modificar la asignación y mantener actualizada la planificación para el resto del equipo. Al mismo tiempo, disponer de la información técnica y documental de cada máquina en el mismo sistema facilita el seguimiento de revisiones, intervenciones y vencimientos sin depender de controles dispersos.

El dato que se genera en obra debería viajar hasta la factura

Una de las mayores fuentes de ineficiencia aparece cuando la información cambia de soporte a medida que avanza el trabajo: una solicitud recibida por teléfono, una planificación en una hoja de cálculo, un parte cumplimentado por el gruista, fotografías enviadas por mensajería y datos que posteriormente alguien debe introducir de nuevo para preparar la factura. La alternativa es construir un flujo en el que la información se capture una vez y acompañe al servicio durante todo su ciclo.

En la práctica, el operario puede recibir desde el móvil la orden asignada y consultar los datos necesarios para ejecutarla. Durante el trabajo puede registrar desplazamientos, horas empleadas, servicios realizados o documentación adicional y generar un albarán por cada jornada. Con las horas de inicio y fin, por ejemplo, el sistema puede calcular el tiempo trabajado; de la misma manera, pueden incorporarse kilómetros u otros conceptos previamente definidos.

El albarán firmado por el cliente y por el gruista deja entonces de ser un papel que tendrá que llegar posteriormente a administración. Puede quedar ligado directamente a la orden de trabajo y remitirse al cliente. Fotografías, vídeos, comentarios o documentos relacionados con la intervención también pueden mantenerse asociados al mismo expediente.

Hay otra razón para avanzar en esta dirección: las empresas españolas están utilizando cada vez más tecnologías basadas en la nube y automatización. Según el INE, en 2025 el 44,3% de las empresas de diez o más trabajadores ya utilizaba servicios de cloud computing de pago y el 21,1% empleaba tecnologías de inteligencia artificial. Una tendencia que se prevé que no dejará de crecer en los próximos años.  

Además, a ello se añade la transformación de la propia facturación. El Real Decreto 238/2026 ha desarrollado el sistema español de factura electrónica obligatoria entre empresas y profesionales, estableciendo próximos requisitos de interoperabilidad, intercambio de información y seguimiento de los estados de las facturas.

Del servicio solicitado al servicio facturado con ARBENTIA Machinery

Este aumento de las exigencias de control y trazabilidad obliga a gestionar de forma coordinada mucha más información sobre cada máquina y cada servicio: documentación, historial de revisiones, mantenimiento, intervenciones de taller, vencimientos, actividad económica y facturación.

Sobre todos estos retos se apoya ARBENTIA Machinery, la solución vertical desarrollada por ARBENTIA sobre tecnología Microsoft Dynamics 365 para empresas de venta, alquiler y mantenimiento de maquinaria. La plataforma conecta en un mismo entorno la planificación de máquinas y profesionales, el trabajo de campo, la documentación, el mantenimiento y la gestión económico-financiera. En un servicio de grúa, por ejemplo, permite seguir el proceso desde la petición del cliente y la asignación de recursos hasta el registro de horas y desplazamientos, la firma de albaranes y la posterior facturación, manteniendo la información vinculada durante todo el recorrido.

Su tecnología permite también incorporar inteligencia artificial en procesos concretos, como determinadas tareas relacionadas con el transporte o las inspecciones. El planteamiento es modular y escalable: cada compañía puede comenzar por las áreas que necesita y ampliar la plataforma conforme evoluciona su operativa, sin tener que abordar desde el principio una transformación de toda la organización.

El objetivo es que un servicio no tenga que reconstruirse cada vez que pasa de planificación al gruista y del gruista a administración. Que lo planificado, lo ejecutado, lo firmado por el cliente y lo que finalmente se factura formen parte del mismo registro. En una actividad donde horas, kilómetros, disponibilidad y documentación tienen un impacto directo sobre cada trabajo, esa continuidad permite saber con mucha más precisión qué ha ocurrido en cada servicio y qué se está cobrando por él.

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