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Jun 2026 Editorial

REVISTA MOVICARGA JUNIO 2026

ALZAD LA MIRADA

He tenido la suerte de ver al Papa León XIV y sentir como muchos de los que hemos compartido ratos con él, una emoción infinita al verle y al escuchar sus palabras.

Seas o no cristiano, sus palabras te hacen reflexionar y darte cuenta que en realidad ser buena persona es fácil, pero nosotros lo hemos hecho complicado. Nos despistamos en banalidades, nos pesa muchas veces más el rencor que la bondad, y estamos rodeados de tanto ruido que muchas veces no escuchamos, ni nos escuchamos a nosotros mismos.

Repito, seas o no cristiano, las palabras del Papa merecen la pena porque no habla de otra cosa sino de dignidad humana, de cuidar al prójimo. Empujó a los jóvenes a no tener miedo, a ser mejores, a ser la chispa de una humanidad nueva, y hacerlo siempre desde el amor.

Es curioso como las canciones que se han escuchado, los momentos de recogimiento y esa cercanía a Dios, se hace más presente con el Papa cerca.

Hasta que llegas a casa y pones la TV y ves cómo en el mundo sigue habiendo chorizos que se lucran gracias a la política, a Sánchez que ahora se ha vuelto de repente más papista que el Papa, va a la Nunciatura a ver al Papa y hasta va a misa. A ver si hay suerte, le echan agua bendita y sana un poco de tanta maldad y soberbia. Para mí, que hasta echaría humo…

Ves cómo ZP de pronto proviene de un linaje real con joyas heredadas que nada tienen que envidiar a Sisi Emperatriz. Aquél que se vanagloriaba de venir de una familia humilde que se hizo a sí mismo, repentinamente ha heredado alhajas que serían la envidia de la Pantera rosa.

Ves a todos los altos cargos del PSOE que ni respiran porque no les llega el agua al cuello de la mierda que les está hundiendo.

Y yo, que acabo de salir de ver al Papa, no debería tener estos pensamientos. Ni puedo evitar pasármelo pipa, pensando que con un poco de suerte sube un poco más la porquería y se los lleva por delante.

No deseo el mal a nadie, sólo les deseo que sean juzgados por el mismo rasero que el resto de los españolitos de a pie.

Que paguen por sus delitos, que devuelvan lo que han robado y que lo paguen hasta el último de los titiriteros que se han lucrado a costa de los españoles.

Los que votan a la izquierda no sé si se dan cuenta de que a quien están robándoles es a ellos. Se están lucrando a costa de sus pensiones, a costa de sus impuestos y a costa de su trabajo.

Sabiendo eso, si siguen apoyando a esta lacra, es para hacérselo mirar.

Mientras tanto, en nuestro sector, las reuniones de las asociaciones son cada vez más tensas, y os explico por qué. Está habiendo un baile de trabajadores entre las empresas que saltan chispas entre los directivos. Nunca ha sido tan importante el que las empresas dediquen tiempo e inversión a la formación. Me encuentro con técnicos que se van a otras empresas por pocos euros más, comerciales que se creen fuera de serie porque despachan como nadie y negocian sus contratos con esa impunidad mal entendida que te da el ego cuando todo va bien.

Y eso se refleja en las reuniones de los empresarios, tensión, miradas, y reproches. Como sigamos así, vamos a acabar viviendo un Cluedo en toda regla.

Algunos pensarán…Maca, eres una lista, es muy difícil encontrar gente, y lo sé, y la gente tiene derecho a mejorar, pero es triste ver cómo los que trabajan en una empresa tienen la lealtad cortita y valoran poco a quien les ayudó a crecer.

Nos hace falta mejorar como sociedad, y esto no pinta bien, porque la gente ya ni se para a reflexionar, se lo deja todo a la IA.

En el libro preferido de mi hija Coco, “El arte de pensar”, hay un capítulo dedicado al pensamiento crítico. Explica cómo nos centramos en enseñar a los hijos a hacer de todo menos pensar: deporte, flauta, arco, fútbol, criquet, croché…pero no les enseñamos a pensar.  Es brutal como analiza lo equivocados que estamos y como el día a día nos inunda para no darle importancia a lo que realmente importa, que nuestros hijos piensen, que tengan un pensamiento crítico que les haga discernir entre lo bueno y lo malo, y cómo dejamos que los medios o el colegio de turno estén haciendo ese trabajo por nosotros. Esperamos que nuestros hijos estén equilibrados sin darles las armas adecuadas para ello.

Como dice el autor: “No hay atajos para aprender a pensar ni para ser feliz. No se puede ser feliz sin pensar correctamente”.

Yo alzo la mirada y le doy gracias a Dios, y a mis padres por haberme educado con unos valores cristianos. Y sobre todo, por haberme inculcado la importancia de ser una buena persona.

FUERZA Y HONOR

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