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Ago 2026 Editorial

REVISTA MOVICARGA AGOSTO 2026

España arde. Aprendamos algo de los errores por Dios.

España se quema como nunca. El fuego de Ávila es el mayor incendio registrado en España desde que hay registros. Eso sí, el Presidente del Gobierno ha decidido que está cansado y que se va de vacaciones, que se las ha ganado. Que tanto despilfarro y tanto colega imputado, le dan como cansancio al pobre.

Antes de irse, como no, suelta sus cuatro frasecitas bien estudiadas diciendo mamarrachadas, y debe ser que a ese público que tiene obnubilado, le sirven.

Está estirando tanto la cuerda que llegará un día que se lastimará. Lo malo es que, en ese trono de poder en el que se ha instalado, está tan alejado de la realidad, que le trae todo al pairo.

Tengo amigos que han perdido casa y terrenos, que se han jugado la vida para salvar su legado, y que lloran pérdidas que nunca recuperarán por mucho que lleguen ayudas. Aún así, son agradecidos por la ayuda, por el esfuerzo y por la solidaridad de la gente.

Entre tanto, llega el espectáculo de siempre: unos culpan a otros, otros culpan a los de antes, los de antes dicen que ellos lo hicieron fenomenal, los de ahora dicen que no les dejaron, y al final el monte arde igual.

Se quema media España, y todavía hay quien corre más hacia el micrófono que hacia la solución.

No se puede hablar de incendios solo en julio, cuando ya tenemos las llamas encima. Igual que en la empresa, no se puede hablar sólo de seguridad cuando la máquina está caída en el suelo.

La prevención no se improvisa con el monte ardiendo. La limpieza forestal, los cortafuegos, la vigilancia, la inversión en medios, la renovación de los equipos y el cuidado del monte no pueden depender de la foto del día siguiente a la tragedia.

En 2025, en España se calcinaron 355.000 hectáreas, el peor dato en incendios forestales de los últimos 30 años. ¿Y qué hemos aprendido? Aparentemente, a convocar más ruedas de prensa. Porque prevenir, prevenir de verdad, parece que cuesta más. Lo que está haciendo el PSOE es lo de siempre, la típica gestión de crisis donde echa la culpa a los otros. Porque para aquellos que tienen memoria a corto plazo, que veo que son muchos, os recuerdo que el año pasado, el Gobierno prometió blindar el territorio mediante la incorporación de más de diez aviones anfibios dotados del nuevo kit apagafuegos para aeronaves A-400M, cuatro helicópteros Chinook y dos Cougar. Además, en esta flota se incluían drones de alta capacidad, vehículos todoterreno, cámaras térmicas y sistemas avanzados de vigilancia. ¿lo ha cumplido? Obviamente no. Pero a estas alturas, ¿a alguien le sorprende? Eso sí, pide unidad a todos los partidos para que se diluya su responsabilidad. ¡¡Ya está bien hombre de tanto mamoneo!!

Y seamos serios. Esa frase manida de que “todos los políticos son iguales” no vale. Hay gente seria, preparada, trabajadora y comprometida en todas las administraciones. Hay alcaldes, técnicos, agentes forestales, bomberos, responsables de emergencias y cargos públicos que se dejan la piel. Sería injusto meter a todos en el mismo saco. Pero reconozcamos por Dios que España le trae al pairo al Presidente del Gobierno y a sus “imputadocolegas” de partido.

Existe una dejadez política por parte de su Sanchidad que es aberrante. No tiene dinero para poner al día aviones forestales, pero sí para dar dinero para proyectos internacionales que ni nos van, ni nos vienen, pero que dejan las arcas vacías.

Si esta forma de trabajar la aplicáramos a una empresa, cerraríamos en dos meses. El departamento de prevención de riesgos imaginaros que trabajara sólo para ir a ver accidentes en lugar de prevenirlos. Esto es lo mismo.

O se rompe una máquina y el jefe de taller dice que la culpa es del comercial. El comercial dice que el problema viene de compras. Compras dice que eso ya estaba mal cuando llegó. Administración abre una comisión. Dirección promete un plan estratégico para septiembre. Y mientras tanto, el cliente sigue con la máquina parada.

Pues no. En la empresa real, si una máquina se para, alguien tiene que responder. Si falta mantenimiento, se paga. Si hay un fallo, se corrige. Si no hay personal, se busca, se forma y se organiza. Si una inversión es necesaria, se estudia, se prioriza y se ejecuta. Porque si no, el mercado te castiga. El cliente se va. La empresa pierde dinero. Y al final, desaparece. Pero aquí, las urnas lo perdonan todo, y todo, es todo.

Y esto es lo que más indigna: en las empresas no podemos permitirnos vivir de excusas. Tenemos que planificar, invertir, contratar, formar, prevenir riesgos, cumplir normativas, revisar equipos, pagar impuestos religiosamente, atender clientes y responder cuando algo falla. Nadie nos acepta un “ya veremos”, un “no era competencia mía” o un “lo estamos valorando”.

En España se gestionan los incendios como si fueran una sorpresa anual. No lo son. Sabemos que van a llegar. Sabemos que hay montes sin limpiar, caminos impracticables, masas forestales mal gestionadas y falta de prevención real. Sabemos también que invertir antes es mucho más barato que apagar después. Debe ser que pensar a veinte años no cabe en una legislatura de cuatro.

En las empresas sabemos que el futuro no se improvisa. El problema es que en la empresa, sino aprendes, te cuesta dinero, noches sin dormir, estrés y tensión. En política, sino aprendes, ya vendrán los mamarrachos de turno a soltar parrafadas para que los inconscientes que siguen votando a esta chusma sigan con la venda puesta y negando realidades.

En este periodo estival, descansad, coged fuerzas, llenaros de energía. Pero sobre todo disfrutad. Septiembre está a la vuelta de la esquina y tenemos una cita el 24 de septiembre para celebrar los premios y comentar como viene el siguiente curso, que seguro nos traerá grandes novedades.

FUERZA Y HONOR AMIGOS. AHORA Y SIEMPRE.

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