El sector de la elevación y el transporte especial despide a una de sus figuras más reconocidas. Sabin Ibarrondo, fundador de Grúas Ibarrondo y referente empresarial vasco, falleció el pasado martes a los 89 años, dejando tras de sí una trayectoria marcada por el esfuerzo, la visión de futuro y una dedicación absoluta a su profesión.
Nacido en 1937 en el caserío Toretxu de Loiu, en el seno de una familia numerosa, Sabin Ibarrondo comenzó a trabajar desde muy joven. Con apenas 19 años participó en la creación de Transportes Ibarrondo, empresa familiar que con el paso de las décadas se convertiría en una de las compañías de referencia en el ámbito de la elevación y los transportes especiales en el norte de España.
El gran punto de inflexión llegó en 1970 con la adquisición de la primera grúa de la empresa, una máquina de 18 toneladas que marcó el inicio de una nueva etapa. A partir de entonces, la firma evolucionó al ritmo de las necesidades del mercado, ampliando progresivamente su parque de maquinaria y especializándose en maniobras cada vez más complejas y de mayor tonelaje.
Bajo el liderazgo de Sabin Ibarrondo, la compañía participó en algunos de los proyectos más destacados desarrollados en Euskadi durante las últimas décadas. Sus equipos han intervenido en actuaciones emblemáticas como el desmontaje del arco de San Mamés, las obras del Museo de Bellas Artes de Bilbao, infraestructuras portuarias, proyectos industriales y energéticos, así como en numerosos parques eólicos.
La empresa también fue reforzando su presencia mediante la incorporación de maquinaria de alta capacidad y la integración de otras compañías del sector, consolidándose como un referente en servicios de elevación, transporte especial y logística de grandes cargas.
Precisamente este año, coincidiendo con el 70 aniversario de la compañía, Grúas Ibarrondo ha puesto en marcha un nuevo plan estratégico para el periodo 2026-2029 que contempla importantes inversiones en maquinaria y la ampliación de su actividad en sectores como la energía eólica, los puertos, la industria y la obra civil.
Quienes conocieron a Sabin destacan su capacidad de trabajo y su implicación diaria en todos los ámbitos de la empresa. Desde la carretera hasta el taller, pasando por la gestión, el área comercial o el análisis técnico de las maniobras, siempre mantuvo una presencia cercana y un profundo conocimiento del oficio. Su forma de entender el trabajo, basada en la responsabilidad, el compromiso y la cercanía, deja una huella imborrable en varias generaciones de profesionales.
Desde Movicarga queremos trasladar nuestro más sincero pésame a toda la familia Ibarrondo, así como a los profesionales y amigos que forman parte de esta gran empresa. Sabin fue uno de esos empresarios que ayudaron a construir y desarrollar el sector tal y como lo conocemos hoy, y su legado permanecerá ligado para siempre a la historia de la elevación en nuestro país.
Descanse en paz.