Al llegar al puerto de El Musel, en Gijón, en el horizonte se dibujan las siluetas de imponentes grúas frente al mar Cantábrico. Equipos que operan sin descanso con contenedores que suben y bajan, máquinas descargando material, sirenas lejanas o el sonido de motores marcan un hilo musical que nunca se detiene. Entre todas esas estructuras metálicas, hay una grúa Liebherr recién llegada, en concreto una LHM 400, que Marítima del Principado ha adquirido para darle una segunda vida. Cualquiera diría que es una grúa reacondicionada.
Hay equipos que, por su tamaño y función, se convierten en una pieza clave para medir el pulso de un puerto. La grúa móvil Liebherr LHM 400, con un alcance de 48 metros y un rendimiento de 1.200 toneladas de graneles sólidos a la hora, que hoy opera Marítima del Principado (Marprin) es una de ellas. Sin embargo, su historia no comienza con una entrega convencional, sino con un reto: darle una segunda vida a esta grúa móvil portuaria que había sufrido un siniestro y que, durante un tiempo, quedó fuera de servicio. En mayo de 2024, un equipo de Marprin se desplazó a Oporto para valorar la adquisición de este equipo, un modelo del que ya tenían otras 3 unidades.

Tras muchas reuniones y valoraciones, junto con el asesoramiento profesional de Liebherr Ibérica, Marprin decidió apostar por la Liebherr LHM 400 reacondicionada “por la confianza depositada en un proveedor habitual y por la oportunidad de contar con una máquina altamente polivalente, capaz de operar la mayoría de nuestros buques y reforzar nuestra actividad de manipulación, tanto de mercancía general y granel”, afirma Javier Guardado, director general de Marítima del Principado.
Lejos de dar por concluida su trayectoria, se tomó una decisión poco habitual en el sector: apostar por su reacondicionamiento integral. Este proceso, que fue el primero que se ha llevado a cabo en España en una grúa móvil portuaria, exigió una coordinación milimétrica de todas las partes implicadas, conocimiento técnico y una visión compartida entre Liebherr y Marprin. El 2 de septiembre de 2024 marcó el inicio del viaje. En el puerto de Leixões, en Portugal, la grúa fue desmontada cuidadosamente.

“Se retiró cada pieza con el pleno convencimiento de alargar la vida útil de la máquina, manteniendo, en todo momento, los máximos estándares de calidad y fiabilidad”, asegura David Cano, director de la división de grúas marítimas de Liebherr Ibérica. “Contamos con una gran experiencia reacondicionando maquinaria y asumimos este proyecto como un gran desafío, por ser la primera vez que se ha llevado a cabo un reacondicionamiento de una grúa móvil portuaria en España. Para ello, hemos tenido que adaptar, incluso, las instalaciones de nuestro taller, ajustándonos a unos altos niveles de seguridad y cumpliendo con los plazos del cliente”, continúa diciendo.

Meses después, el 27 de noviembre, la Liebherr LHM 400 llegó a las instalaciones de Liebherr Ibérica, en Chiloeches, donde comenzó un trabajo meticuloso con una plena involucración del departamento de servicio técnico: descarga, limpieza profunda y desmontaje de los principales conjuntos, tales como la cabina, la unidad de potencia, las bombas hidráulicas, radiadores y estructura, con el fin de evaluar y restaurar cada engranaje del sistema. Se revisaron y ajustaron todos los sistemas mecánicos e hidráulicos, se sustituyó la instalación eléctrica, se montaron nuevos frenos y se reacondicionaron bombas, acumuladores y circuitos hidráulicos. La cabina fue reparada estructuralmente y equipada con nuevos elementos, mientras que el conjunto se protegió con aislantes renovados y un pintado integral conforme a las especificaciones de Marprin.
Liebherr y Marítima del Principado, una colaboración estratégica
“Quiero agradecer a Marprin la confianza depositada en Liebherr Ibérica en este proyecto. En este caso, la grúa LHM 400 se ha reacondicionado a un nivel tecnológico superior, con importantes mejoras en eficiencia y con el fin de prolongar su vida útil”, subraya Benjamín Garzón, responsable de servicio técnico de la división de grúas marítimas de Liebherr Ibérica. “La intervención realizada, basada en el profundo conocimiento del producto y de los estándares de calidad de Liebherr, ha permitido restablecer el equipo con plenas garantías, reafirmando el compromiso de la compañía con la excelencia de nuestro servicio postventa”, continúa diciendo.
Una vez concluida la primera fase del proyecto en el taller de Liebherr Ibérica, la grúa emprendió su regreso al puerto de Gijón, en Asturias. Allí, finalizó este inédito proceso de reacondicionamiento, con la instalación de radiadores, generador, cilindros de apoyo y sistemas de admisión y escape, así como la tensión de cables, se unieron pluma y torre y se colocaron los contrapesos. Finalmente, se activaron los sistemas de seguridad, iluminación y protección contra incendios. Las pruebas finales de traslación, giro, elevación y carga confirmaron lo esperado: la LHM 400 estaba lista para volver a operar con plenas garantías.
Actualmente, este equipo se encuentra plenamente operativo en el puerto de El Musel, iniciando una nueva etapa al servicio de Marítima del Principado y de sus clientes. Una máquina que simboliza la capacidad del sector para reinventarse y apostar por soluciones sostenibles y técnicamente ambiciosas. Fue un trabajo exigente, desarrollado mano a mano entre Liebherr y Marítima del Principado.
“Se trata de una apuesta de ambas empresas por recuperar un activo que estaba en desuso y, a gracias a importantes inversiones, volver a darle una segunda vida. Con este equipo, conseguiremos, además, continuar con nuestra apuesta por la sostenibilidad”, concluye Javier Guardado.
