El equipo de servicio de Tadano entrena a los clientes durante el estreno supervisado del modelo a 2.700 metros de altitud.
Calor abrasador durante el día y frío helado por la noche: esas fueron las duras condiciones climáticas que esperaban a un equipo de cuatro técnicos de Tadano y a una grúa CC 38.650-1 de celosía sobre orugas en la mina de cobre Cerro Verde, en Perú. El plan era que la nueva grúa del proveedor de servicios de izado peruano San Lorenzo montara una sección de 247 toneladas de una cinta transportadora destinada a mover grava y rocas desde el fondo de la mina hacia la superficie. El equipo de Tadano se encargó del montaje, la puesta en marcha y la entrega de la grúa, además de formar al equipo de San Lorenzo en el manejo de su nueva CC 38.650-1.

“La razón por la que elegimos la extremadamente versátil CC 38.650-1 para este exigente trabajo fue porque es una máquina increíblemente potente y robusta, capaz de soportar las condiciones extremas que se dan en este tipo de minas día tras día. Esas condiciones implican un gran desgaste, por lo que fue una buena noticia que la oficina peruana del TÜV confirmara su aprobación para el uso ilimitado de la Tadano CC 38.650-1 en todas las minas de Sudamérica. Además, el diseño de la grúa está optimizado de forma inteligente y sistemática para el transporte, lo que facilitó bastante su traslado hasta un emplazamiento normalmente de difícil acceso”, explica Sönke Eichhorn, instructor de formación técnica de Tadano, que viajó desde Zweibrücken (Alemania) para el trabajo.
Su misión, junto con sus compañeros Domagoj Bozic, Jair Solís y Leandro Henrique Ribeiro Oliveira, consistía en asegurar que la grúa quedara completamente instalada en la mina con una configuración SSL_1, incluyendo una pluma principal de 84 metros, sistema Vario-SL, gancho tipo “ramshorn”, 225 toneladas de contrapeso y otras 245 toneladas de contrapeso Superlift, todo ello en un plazo de seis semanas.

“Sabemos que el montaje de la CC 38.650-1 suele requerir solo unos pocos días. Sin embargo, aprovechamos este proyecto como una oportunidad para montar la grúa junto con el personal del cliente —era la primera vez que lo hacían— y ofrecer formación al equipo de San Lorenzo durante todo el proceso”, explica Eichhorn, justificando así el plazo más largo de lo habitual.
Revisión médica y sesión de seguridad
Antes de que todo esto pudiera comenzar, la grúa tuvo que enviarse desde Alemania hasta Perú. Una vez llegada al Puerto del Callao (Lima), fue trasladada a las instalaciones de San Lorenzo en Arequipa, y desde allí emprendió su último tramo en 28 camiones hasta la mina Cerro Verde, situada a 2.700 metros de altitud.
A diferencia de la grúa, el equipo de Tadano tuvo primero una escala obligatoria en el hospital operado por la mina. “Tuvimos que someternos a un examen médico para asegurarnos de que estábamos en condiciones de salud y forma física adecuadas para el trabajo exigente que nos esperaba en ese entorno tan extremo”, relata Eichhorn.
Una vez superado el control, el equipo recibió una formación sobre normas de trabajo, salud y seguridad en el centro de entrenamiento de Cerro Verde. “El trabajo allí no está exento de riesgos, así que las normas eran bastante estrictas”, comenta el técnico, quien describe el lugar como extremadamente ruidoso, polvoriento y hostil, un auténtico reto tanto para las personas como para la maquinaria.
Montaje sin contratiempos
A pesar del entorno adverso, el equipo consiguió montar la grúa por primera vez dentro del plazo previsto, al tiempo que ofrecía toda la formación planificada, lo que permitió iniciar el ensamblaje de la cinta transportadora según lo programado.
Una Tadano AC 5.220-1 se utilizó como grúa auxiliar para asistir en el montaje de la CC 38.650-1. Llegó a la mina por sus propios medios y fue capaz de soportar las duras condiciones del lugar con la misma eficacia que la grúa sobre orugas.
Una vez completamente montada, la CC 38.650-1 colocó la primera sección de 80 metros de largo y 247 toneladas de la cinta sobre dos soportes previamente erigidos. El proceso se repetirá varias veces hasta completar la cinta transportadora, que tendrá una longitud total de 900 metros y llegará hasta el fondo de la mina.

E
logios al equipo Tadano
Aunque el equipo de Tadano ya regresó a casa hace algún tiempo, la CC 38.650-1 permanecerá en la mina durante otros cinco años.
“Tenemos más que suficiente trabajo para ella”, asegura Víctor Condori, director de servicio de San Lorenzo, quien dedica palabras de elogio al equipo de instructores de Tadano:
“Estamos enormemente agradecidos a Sönke y a sus colegas por habernos ayudado a montar por primera vez la CC 38.650-1 pese a las duras condiciones de nuestra mina. Trabajamos juntos con total fluidez y, siendo sincero, la formación que nos ofrecieron fue simplemente perfecta”, afirma en nombre de todo el equipo de San Lorenzo.