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BIG GAM PONE EL SERVICIO EN EL CENTRO Y RECONOCE A LAS PERSONAS QUE HACEN GRANDE EL PROYECTO

BIG GAM

La convención anual de GAM ha vuelto a dejar claro en Madrid que el crecimiento, por sí solo, no basta. Lo importante es cómo se crece, con qué cultura y con qué propuesta de valor. Bajo el lema “BIG GAM: un viaje de vuelta a la singularidad”, la compañía ha reunido durante varios días en Domo 360 a su ecosistema profesional en una cita celebrada junto a Genera Industrial y la red de subdealers de Hyster y Yale, con una idea muy clara de fondo: seguir avanzando sin perder de vista lo esencial, que el cliente esté en el centro de todo, y sobre todo que ese cliente reciba el mejor servicio. La idea de toda la convención ha sido no conformarse con lo que hay , sino trabajar en la mejora continua hacia ese mejor servicio al cliente.

Big GAM Marid

Pedro Luis Fernández, CEO de GAM

La cita llega, además, en un momento especialmente sólido para GAM. La compañía cerró 2025 con 316,1 millones de euros de ingresos, un EBITDA recurrente de 87 millones, un 50% más de beneficio neto y una reducción del endeudamiento del 8%, cifras que explican bien por qué 2026 se afronta desde la ambición, pero también desde la confianza en un modelo que ha ganado consistencia y equilibrio. La propia empresa subraya, además, que su crecimiento se apoya cada vez más en la eficiencia operativa, la diversificación y los negocios de mayor recurrencia y valor añadido. Tanto Pedro Luis Fernandez, CEO de GAM como Diego García Pastor, Director General ha transmitido a su equipo la admiración por el trabajo bien hecho, por su involucración en este gran proyecto y por luchar por ser mejores.

diego garcia GAM BIG GAM

Diego García Pastor, Director General

Pero si algo ha querido transmitir BIG GAM este año es que los números importan, sí, aunque no cuentan toda la historia. Porque la convención no se ha planteado como una simple reunión corporativa ni como una sucesión de presentaciones internas. Ha sido, sobre todo, una manera de alinear visión, reforzar cultura y recordar por qué GAM sigue empeñada en diferenciarse haciendo cosas diferentes. Y ahí está una de sus grandes ventajas competitivas: no limitarse a vender máquinas, sino construir una propuesta mucho más amplia alrededor de soluciones, servicio, cercanía y continuidad para el cliente. Esa forma de entender el negocio encaja con la propia definición que la compañía hace de sí misma: un grupo especializado en soluciones integrales para la industria, con implantación internacional, una red amplia de delegaciones y asistencia técnica cercana al mercado. 

En Madrid se han reunido más de 300 profesionales entre proveedores y equipo de GAM, y el mensaje que ha sobrevolado las jornadas ha sido nítido: el foco tiene que estar en el servicio. No como eslogan, sino como criterio real de trabajo. Porque al final el servicio no depende solo de un comercial, ni de un taller, ni de una delegación, ni de una dirección concreta. Depende de que todas las áreas vayan de la mano, de que tecnología, operaciones, negocio, cultura y personas remen en la misma dirección. Esa idea apareció una y otra vez a lo largo de la convención y explica muy bien el momento que vive la compañía.

Uno de los grandes aciertos de esta edición ha sido precisamente el peso dado al reconocimiento. Hubo una parte especialmente significativa dedicada a premiar el talento, la implicación y la manera en la que muchas personas están empujando el proyecto desde dentro. No fue una entrega de premios para cumplir con el protocolo, sino una forma de poner nombre y rostro a todo eso que muchas veces sostiene una empresa por dentro y que desde fuera no siempre se ve. Se habló de gestión del talento, de personas y cultura, de implantación de sistemas, del papel del equipo de IT con una actitud proactiva, del desarrollo de negocio, del e-commerce, de los precios dinámicos, de la excelencia operativa y de las trayectorias que han dejado huella. También hubo espacio para reconocer el impulso del negocio de usado, con un crecimiento con respecto al año pasado de un 52%, con Luis Turiel al frente, y a equipos que, incluso con recursos limitados, están consiguiendo resultados que merecen ser contados.

Ese bloque de reconocimientos tuvo mucho sentido porque enlaza directamente con una pregunta de fondo que GAM parece hacerse cada vez con más seriedad: qué competencias tiene hoy la organización y cuáles necesita seguir desarrollando para seguir creciendo. No se trataba solo de premiar lo hecho, sino de señalar el tipo de compañía que se quiere seguir construyendo. Una compañía exigente, sí, pero también consciente de que el crecimiento no se sostiene sin compromiso, sin cultura compartida y sin personas que quieran empujar de verdad.

reconocimientos

En ese contexto, uno de los momentos más sinceros del encuentro fue el elogio de Pedro Luis Fernández a Diego García Pastor, director general de la compañía. Más allá del cargo, lo relevante fue el fondo del mensaje: reconocer a un líder que está ayudando a que los demás sean mejores. Y eso tiene mucho valor. Porque no siempre ocurre que una persona que llega de fuera consiga ganarse tan deprisa la confianza del equipo, transmitir pasión por seguir mejorando y contagiar esa ambición sana que obliga a no conformarse. Hay algo admirable en ese tipo de liderazgo, uno que no busca héroes ni estrellas, sino que hace crecer al conjunto. Un liderazgo que mejora a cada persona y, por tanto, mejora también la empresa. Y en una casa como GAM, con ese empuje tan reconocible del origen asturiano, ese tipo de energía encaja especialmente bien.

Se celebraron mesas redondas con distribuidores y partners estratégicos como Hyster, XCMG, Ormig o CTE, y el encuentro contó con la participación de más de 30 patrocinadores, además de espacios dedicados a los territorios en los que opera el grupo —España, Portugal, LATAM y otros mercados emergentes— y al área de manutención y servicios. Todo ello reforzaba la idea de que BIG GAM no es una convención interna al uso, sino un punto de encuentro de todo un ecosistema.

La presencia de Genera Industrial en esta edición también reforzaba ese discurso. La marca de distribución de GAM especializada en carretillas y manutención, creada para impulsar ese negocio y responsable de la importación y distribución en exclusiva de Hyster en España, aportaba una dimensión muy práctica a la convención. No era solo una cuestión de imagen de grupo, sino también de desarrollo comercial, capilaridad de red y cercanía al mercado. En paralelo, la alianza con Hyster quedó además reforzada estos días con el premio “Dealer of Excellence por Desempeño Excepcional en Ventas 2025 de Hyster”, concedido a la división de manutención de GAM, un reconocimiento que pone en valor el trabajo realizado en España, Portugal y Marruecos y la capacidad de ofrecer soluciones completas de manutención y servicios asociados.

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CIERRE CON UN MENSAJE MUY POTENTE DE PEDRO LUIS FERNANDEZ 

Pedro Luis lo expresó desde un lugar especialmente sincero. Y quizá por eso uno de los momentos más recordados fue cuando compartió una reflexión muy simple, muy personal y muy potente: “Os lo debo a vosotros. Muchísimas gracias”. Venía de recordar que empezó vendiendo Coca-Colas en el Mundial del 82 para poder ver los partidos, que ha trabajado todos los años de su vida y que ahora trabaja en la empresa en la que siempre quiso trabajar. No era una frase calculada. Sonaba a gratitud real, a alguien que sabe lo que cuesta construir algo y que no se atribuye el mérito en solitario. Ese tono hizo que el cierre ganara todavía más peso.

Después de tantas intervenciones, vino a dejar una idea poderosa: en BIG GAM casi no se había hablado de precios, ni de competencia, ni de geopolítica, ni siquiera demasiado de máquinas. Se había hablado, sobre todo, de servicio, cliente, rentabilidad, comunicación, seguridad, personas y sostenibilidad. Y ese resumen, en realidad, explica bastante bien por qué GAM insiste tanto en que compite en otro terreno. El precio importa, claro, pero no es lo que define una relación duradera con el cliente. Lo que la define es la capacidad de responder, de anticiparse, de aportar soluciones y de garantizar continuidad operacional.

Ahí está seguramente una de las claves más interesantes de la convención. GAM defiende que su propuesta de valor ha abierto un espacio propio en el mercado y que su reto ahora no es solo seguir generando valor, sino lograr que el mercado lo perciba cada vez mejor. Sin perder la humildad, pero sin caer tampoco en la mediocridad de competir solo por coste. Ese equilibrio entre ambición y humildad, entre inconformismo y realismo, estuvo muy presente en todo lo que se escuchó en Madrid.

BIG GAM ha servido así para algo más que para reunir a un gran número de profesionales o repasar cifras de negocio. Ha servido para recordar que una empresa se hace fuerte cuando sus personas creen en lo que hacen, cuando sienten que forman parte de algo mayor y cuando el reconocimiento no se queda en el discurso, sino que se traduce en hechos. En esa idea estuvo el verdadero corazón del encuentro.

Porque si algo ha dejado esta convención es una sensación bastante clara: en GAM no quieren crecer de cualquier manera. Quieren hacerlo siendo distintos, cuidando el servicio y reforzando una cultura en la que las personas siguen siendo la palanca principal. Y eso, en un sector donde tantas veces todo parece reducirse a precio, marca una diferencia enorme. Los clientes quizá olviden una oferta o una presentación, pero no olvidan cómo se han sentido cuando una empresa les responde de verdad. Y ahí es exactamente donde GAM quiere seguir siendo diferente.

Como colofón, Pedro Luis Fernández recibió de su equipo una estrella a nombre de GAM.

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