LUCES Y SOMBRAS
No puedo comenzar este editorial sin dar las gracias a todos los que habéis hecho posible que estos premios hayan sido un gran éxito. Desde los sponsors, hasta a todos los que habéis acudido a pasar una gran tarde/noche. Y sobre todo, a mi equipo, que con una ilusión inquebrantable, ha hecho posible que estos premios hayan sido un éxito total. De corazón. Gracias.
Dentro de tanta alegría os tengo que decir que hubo una noticia que ese día nos entristeció y nos dejó con el corazón encogido a todos los que conocemos a Antonio Carrión, CEO de Eurogrúas.
Ese día se puso malo y os juro que ese jueves, si no recé por lo menos 20 Padresnuestros no recé ninguno. Por él, por su familia, por Fernanda y sus tres hjjos, más por Antonio, a quien conozco y quiero. También por Antonio García, que fue quien me dio la noticia, por sus amigos… Pero sobre todo, por el propio Antonio.
Lamentablemente, Antonio Carrión nos dejó el día 19 de septiembre, habiendo dado tiempo a su familia a despedirse, cosa que me reconforta sobremanera.
Doy gracias a Dios cada día porque mis padres me educaron con unos valores cristianos, porque sé que Antonio está bien, que Dios lo recibió y que su alma brilla con la luz eterna.
Y lo digo con orgullo. No me escondo. Para mí es un regalo creer en Dios, porque de alguna manera siempre te reconforta el alma y el corazón saber que alguien te cuida desde arriba.
Pero veo con tristeza cómo se están perdiendo los valores. No quiero decir que la gente tenga que creer en Dios. Respeto profundamente a las personas y lo que cada una decida creer.
Veo que la sociedad va en caída libre en cuanto a valores: respeto, empatía, solidaridad, honestidad, humildad y gratitud. Y eso me duele, porque al final son esos valores los que nos hacen mejores personas y los que sostienen a una sociedad verdaderamente humana. No hablo de religiones, hablo de principios que van más allá de cualquier ideología, que nos enseñan a mirar por el otro, a tender la mano, a ser más compasivos. Si los perdemos, ¿qué nos queda? Por eso creo que debemos volver a ponerlos en el centro, en nuestra vida, en la educación y en la forma en la que nos relacionamos. Porque una sociedad sin valores es una sociedad sin rumbo.

Viendo todo lo que ocurre tanto en España como en el mundo, cada vez estoy más convencida de que los valores no representan a la izquierda.
Leía un libro que explicaba claramente por qué alguien no puede ser socialista. Y le atribuía el mérito a Abraham Lincoln, lo cual es erróneo.
Lo que la gente conoce como “las 8 leyes de Abraham Lincoln” en realidad no son leyes oficiales promulgadas por él, sino una serie de frases que durante mucho tiempo se le atribuyeron erróneamente a él. En realidad, fueron escritas en 1916 por el reverendo William J. H. Boetcker, un pastor presbiteriano estadounidense, en un panfleto llamado The Ten Cannots (“Los Diez No Puedos”). Con el tiempo, se acortaron a ocho y comenzaron a circular con el nombre de Lincoln, aunque él nunca las dijo.
Más claro el agua. No puedes ser socialista. Y si no, lee. Pero lee pensando lo que lees. El que termine estas 8 frases pensando que el socialismo tiene cabida en alguna sociedad es que tiene que hacérselo mirar. Estas son:
- No llegarás a la prosperidad despreciando la economía.
- No puedes fortalecer al débil debilitando al fuerte.
- No puedes ayudar al obrero degradando a quien le paga el salario.
- No puedes promover la fraternidad fomentando el odio de clases.
- No puedes ayudar a los pobres destruyendo a los ricos.
- No puedes establecer una seguridad duradera sobre el dinero prestado.
- No puedes mantener fuera de los problemas a quienes gastan más de lo que ganan.
- No puedes ayudar a los hombres permanentemente haciendo por ellos lo que ellos mismos pueden y deben hacer.
La izquierda en España y en el mundo entero cada vez se está radicalizando más, lo hemos visto recientemente con Uribe o con Charlie Kirk. Un tipo fantástico al que yo llegué hace un año y pico a través de mi hija Inés, que era súper fan suya.
La izquierda a falta de argumentos, no contentos con la manipulación extrema de los medios, han dado un paso más. Quieren acabar con los que les son incómodos. A base de erradicarlos. Sin piedad.
En España mueven masas con su manipulación y con sus típicas cortinas de humo. Mientras Sánchez vivía del dinero de los lupanares, a la vez predicaba su total oposición a la trata de personas. Presunto cínico psicópata. Y sigue gobernando.
En el resto del mundo están acabando con la vida de los que saben que brillan.
Están destruyendo con balas lo que no pueden hacer con argumentos.
Charlie Kirk, un hombre que fomentaba la libertad de pensamiento, proponía debates sanos y contrastaba ideas como nadie, aguantaba todo tipo de improperios, les era incómodo. Siempre estaba abierto a debatir, aunque fuesen ideas contrarias a las suyas.
Una persona que era un líder, que nunca denegaba el debate. Daba el micrófono a todo el mundo. Ha acabado muerto porque les era molesto. Ojo, es muy grave a lo que estamos llegando.
Y no nos engañemos. España va por el mismo camino.
Depende de nosotros recuperar el timón.
Me gustaría dedicar este editorial a Antonio Carrión y a toda su familia. Que la luz eterna ilumine su camino para siempre.
Descansa en paz, Antonio. Te queremos.
FUERZA Y HONOR


