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Jul 2026 Editorial

REVISTA MOVICARGA JULIO 2026

YA LLEGÓ EL VERANO, YA LLEGÓ LA FRUTA, Y EL QUE NO SE AGACHE…ES UN IMPUTADO.

En el último mes, en el sector hemos perdido a tres personas que hicieron historia del sector de la elevación en España, y consiguieron grandes cosas: Sabin Ibarrondo, de Grúas Ibarrondo, José Luis Aragón de Aragon Alquiler de Maquinaria, y José Manuel Ballestar de CTC. Y me ha dado por pensar que en este sector, que la mitad de la gente llevamos media vida, somos una gran familia. Rectifico, éramos una gran familia. Antes la gente se quería más.

Diréis que me estoy poniendo ñoña y nostálgica. Puede ser. A veces me pasa. Me gusta ver de dónde venimos y analizar lo que funcionaba y lo que no, lo que nos hizo grandes y lo que nos llevó a tropezar. Porque eso es lo que nos ha curtido como personas, y lo que nos ha hecho estar donde estamos.

Y veo que el sector en algunos casos se está convirtiendo en un estercolero, donde se ha perdido el respeto, donde la palabra ya no vale un carajo, y donde cien euros arruinan amistades. No es que esté derrotista ni mucho menos, porque yo sé bien cuáles son mis valores y si Dios quiere, los seguiré cumpliendo y seguiré cuidando de los míos y del prójimo, porque el karma existe y si eres un talibán, lo acabas pagando.

En todos los eventos en los que he estado últimamente, el tema es el personal. Hay una preocupación increíble porque falta gente, y aun poniendo inversión en personal y en formación, sigue faltando gente, y se tiene la sensación de que se tenía que haber empezado mucho antes. Estamos viendo que mucha gente de la que trabaja en la empresa está a punto de cruzar la meta de la jubilación y no hay relevo bueno para esas personas.

Alquilar está muy bien, y es fundamental y necesario, vender es un deber, sin duda, pero formar es otro de los pilares que muchas veces se ha dejado de lado. Sobre todo, las pymes. Vamos todos como pollo sin cabeza, el trabajo nos desborda y hay días que no sabes ni dónde estás. Pero señores, hay que echar un paso para atrás y ver la empresa desde otra perspectiva. Es necesario abstraerse de ese trabajo diario y analizar qué falta en la empresa y cómo conseguirlo. Porque llevarte gente de otras empresas a veces te sale bien, pero otras no. Tener al típico mercenario que ha estado en muchas empresas, no es el camino.

Faltan técnicos. Faltan mecánicos. Faltan gruistas. Faltan soldadores. Faltan profesionales que sepan reparar una máquina a las siete de la mañana, montar una grúa bajo la lluvia, viajar cuando hace falta y solucionar una avería cuando todo el mundo está esperando que vuelva a funcionar.

Debemos coger pupilos y que sientan los colores.

Y aquí está el dilema de muchos empresarios, que me dicen que la gente ya no trabaja como antes.

Ahora llegan los jóvenes, preguntan por el horario, por los descansos, por cuánto viajarán, por si tendrán formación y qué futuro les espera. Que si la empresa es sostenible, que si cuál es su papel en este mundo. Y tú, que el sentido de la vida lo disfrutas con momentos brutales con la familia y los colegas, piensas que este mundo será muy sostenible, pero que a la generación de flojos que viene le va a resultar complicado sostener algo.

La gente ya no trabaja 12 horas, ni aunque se las pagues. La gente ya no va a viajes sin rechistar y la gente ya no traga con cualquier cosa.

Seguimos pidiendo a los jóvenes que vivan como vivimos nosotros, y nos estamos equivocando. Y no sé qué opinión pesa más en la balanza, si la de la gente que empieza en el sector o la gente que contrata. Pero la realidad es que da lo mismo. ES LO QUE HAY.

Y con esta música es con la que tenemos que bailar, así que más vale que empecemos a practicar estos pasos nuevos, porque la música ha cambiado, y el baile también.

No basta con decir que faltan técnicos. Hay que formar técnicos.

No basta con decir que nadie quiere trabajar. Hay que adelantarse, adaptarse y crear esos puestos de trabajo atractivos para los jóvenes, a los que alguien quiera incorporarse y quedarse.

Porque si no formamos a la gente para manejar tecnología, interpretar datos, diagnosticar averías electrónicas, gestionar flotas conectadas o reparar equipos cada vez más inteligentes, entonces sí tendremos un problema.

Y será un problema enorme.

El técnico del futuro no será menos importante. Será más importante que nunca. Pero tendrá que saber más cosas. Tendrá que entender hidráulica, electrónica, software, telemática, seguridad, conectividad y mantenimiento predictivo. El gruista tendrá que manejar una máquina, pero también comprender sistemas de seguridad y datos. El alquilador tendrá que controlar equipos, pero también saber qué le está diciendo la flota desde una pantalla.

El comercial ya no venderá solo hierro. Tendrá que vender disponibilidad, servicio, conectividad y tranquilidad.

Los avances y la tecnología no vienen a destruir el sector. Vienen a obligarnos a cambiarlo.

Y quizá esa sea la gran ironía de todo esto: mientras algunos seguimos esperando que los jóvenes acepten trabajar como hace treinta años, las máquinas ya están preparadas para trabajar como dentro de treinta años.

Tenemos que conseguir que este sector sea atractivo. Que el que entre vea una grúa, una plataforma o un taller y piense: “Aquí puedo aprender, crecer, ganar bien y tener una profesión de futuro”.

Porque la tenemos. Tenemos un sector fantástico, técnico, especializado, necesario y donde te lo pasas pipa. Lo que nos falta no son oportunidades. Nos falta contarlas mejor, organizarnos mejor y dejar de pedirle al futuro que se comporte como el pasado.

Y llegados aquí diréis…Maca, ¿No te metes con su Sanchidad? ¡Pues sí! Tenéis razón. Pero es que ver la cara de preocupación de todos esos supuestos socialistas imputados para mí es suficiente. Esos que decían que su partido se preocupaba por los obreros y gente sin recursos, tienen a tantos imputados como diputados. 121 sociatas imputados. Si es que a Pedrito eso de formar a su imagen y semejanza se le ha ido de las manos. Yo estoy disfrutando de lo lindo. Eso sí, al próximo iluminado que me diga que es socialista, le voy a pedir que me explique con argumentos como su querido presidente no invierte en investigación contra el ELA por ejemplo, y se gasta casi 15 millones de euros en lanzar una marca de ropa, que no está ni registrada, y que no se vende, para lucrar a influencers, que acabarán en Andorra obviamente, y viene dando lecciones de democracia, cuando tiene a todos acojonados en su partido.

¿Pero sabéis cuál es la realidad? Que a la gente le pilla con ganas de playa, o en el chiringuito, y se limita a comentarlo con los colegas, y se queda en anécdota, porque somos un país de borregos. Nos hemos aburguesado. Y ya nada nos perturba. Que no perturbe al ciudadano de a pie mal, pero que no perturbe a la oposición como para armarla gorda, eso sí que me preocupa. Este se eterniza en el poder al paso que vamos.

Pero oye, Dios proveerá.

Este editorial se lo quiero dedicar a una persona a la que le tengo una admiración inmensa, a la que quiero mucho, mucho, y a la que le han dado una medalla de Oro de Siero por su trayectoria. Me refiero a José Manuel García Suárez, CEO de Grupo Roxu. Es un honor haber estado a tu lado José Manuel el día que te dieron el premio. Una de las tardes más bonitas de mi vida profesional. Lo guardo como un regalo, igual que tenerte en mi vida.

Felicidades de parte de todo el sector. Eres muy grande y te queremos mucho.

Fuerza y honor.

PD. Nos vemos en los Premios Movicarga el 24 de septiembre. Ole, ole y ole.

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