En una decisión inesperada, la administración estadounidense ha ampliado el alcance de los aranceles existentes de la Sección 232 sobre el acero y el aluminio para cubrir 400 códigos aduaneros adicionales, incluyendo maquinaria para construcción y minería.
El arancel para estas máquinas se aplicará de la siguiente manera:
- 50 % sobre el valor del contenido de acero,
- 15 % como arancel base para el resto del valor de la máquina.
Esto significa que la tasa efectiva de aranceles se situará entre el 15 % y cerca del 50 %, lo que complicará de manera significativa el comercio transatlántico. En 2024, las exportaciones de maquinaria de construcción de la UE a EE. UU. alcanzaron 3.490 millones de euros, representando el 27 % de todas las exportaciones extracomunitarias. Los nuevos aranceles cubrirán el 80 % de ese flujo comercial, poniendo en riesgo aproximadamente 2.800 millones de euros en exportaciones europeas.
“Instamos a la Comisión Europea a que negocie con urgencia un acuerdo con la administración estadounidense para excluir las exportaciones europeas de maquinaria de construcción del alcance de los aranceles estadounidenses de la Sección 232 sobre el acero, el aluminio, el cobre y sus derivados relacionados. Estamos preparados para apoyar a la Comisión Europea en todo lo necesario”,
declaró Riccardo Viaggi, Secretario General de CECE.
Además, la administración estadounidense ha anunciado que la lista de códigos arancelarios de la Sección 232 será revisada cada cuatro meses, aumentando aún más la imprevisibilidad. Calcular el contenido de acero y aluminio de cada máquina convierte la implementación en una pesadilla burocrática tanto para los fabricantes como para las autoridades aduaneras de EE. UU.
El acceso al mercado se vuelve así desproporcionadamente difícil, y los fabricantes están sujetos a enormes riesgos de errores con posibles consecuencias legales.
Los efectos de estos aranceles son dramáticos en términos de costes adicionales, carga administrativa y en la dificultad para garantizar estabilidad y previsibilidad para los operadores económicos.
La industria estadounidense de la construcción depende de maquinaria de alta tecnología, que a menudo es importada de Europa. Aumentar innecesariamente el coste de la maquinaria de construcción –tanto importada como producida en EE. UU.– mediante la imposición de aranceles solo dañará aún más las perspectivas económicas de un sector que ya atraviesa una recesión.