EDITORIAL ABRIL 2019

EDITORIAL

Ay Manolete, si no sabes torear...pa qué te metes

A finales de abril nos jugamos en España seguir en la Champions o jugar en segunda división.

Si vuelve a salir Sánchez en las elecciones generales, todos los esfuerzos que hemos hecho para estar donde estamos serán en balde, porque cuando llegue la crisis nos pillará peor que cuando estaba Zapatero. No me cansaré de repetirlo, darle el voto al ejecutivo de Sánchez es suicidarse. Tremendista me dirán algunos, pues corta me quedo. Discutía el otro día con una persona de iz-quierdas, que me decía que hay muchos trabajadores que no son empresarios, que no ven el voto como acelerador o desacelerador de la economía. De acuerdo, lo entiendo, que no tengan esa visión de futuro, pero esa gente ¿quién se cree que le da los puestos de trabajo? Los empresarios, la gente que se juega cada día mucho para que otros lleguen a su puesto de trabajo tranquilos. "O estás conmigo o estás contra mí". Contra Sánchez siempre.

Y centrándonos en nuestro sector, la importancia de conocer el mercado es algo que muchos pa-san por alto, pero saber en qué campo de batalla vas a pelear, las armas que tienes y si tienes posibilidades de vencer, es algo esencial.

Hace muchos años, cuando la URSS estaba en su máximo esplendor, Pepsi llegó a convertirse en el primer gran producto de consumo capitalista que se producía, comercializaba y se vendía allí. Y lo que es más curioso, Pepsi se convirtió en la sexta potencia militar más grande del mundo gracias a las transacciones con la Unión Soviética.

A finales de 1959, EE.UU. organizó una exposición en Moscú, donde mostraron los últimos pro-ductos de consumo a los soviéticos.

Durante esa Expo, Khrushchev y Nixon estaban visitando una casa prefabricada modelo america-no, con todas las comodidades, y pasaron por un stand de Pepsi, donde Donald Kendall, amigo de Nixon (que casualidad), dirigía el stand. Kendall preguntó al líder soviético si prefería una botella de la bebida producida en Nueva York o una hecha con agua local de Moscú.
Khrushchev, obviamente eligió la Pepsi local, e instó a los rusos a beber la Pepsi hecha en Moscú. Una lección de marketing brutal. Y su slogan "Los socialistas prefieren Pepsi".

En noviembre de 1972, Pepsi logró un acuerdo de trueque con el gobierno soviético, bebida de cola por vodka Stolichnaya. Así se convirtió en el primer producto de consumo capitalista que se producía, comercializaba y vendía en su totalidad en la Unión Soviética.

En 1989, consiguieron un acuerdo de tres mil millones de dólares. Y aquí llega uno de los trueques más sonados de la historia. En total, los rusos entregaron a Pepsi 17 submarinos, un crucero, una fragata y un destructor, todo ello a cambio de Pepsi para los rusos.
Y lamentablemente, ni con uno de los mayores arsenales militares, Pepsi fue capaz de batir a Coca Cola. Así que puedes tener el mejor producto del mundo, pero si no sabes venderlo, estás jodido.

En los próximos meses tenemos la gran feria de Bauma y las Asambleas de ANAPAT y ANA-GRUAL, donde coincidirán fabricantes y alquiladores y habrá mucho movimiento. Se cerrarán ne-gocios y se planearán otros.

Recuerda que la esencia de los negocios es la empatía con el cliente, fundamental saber lo que piensa el cliente, y no lo que tú crees que piensa el cliente. Los clientes infelices son los que más te enseñarán a mejorar, son de los que aprenderás que lo que haces, tiene campo de mejora. Sé humilde y aprecia esas lecciones. Ganarse la confianza y el respeto de un cliente parece fácil, pero no lo es. Y en el mundo en que vivimos, esa confianza en muchas ocasiones es tan frágil, que un sólo tropiezo te puede salir caro.

Si no sabes crearle una necesidad a tu cliente, te meterás en un túnel más largo que el del Negrón.

En el día a día, toma decisiones valientes. El mercado está lleno de gente conformista, sé tú ese que mira por el catalejo y ve tierra a la vista. Lucha por ser el primero en llegar allí. Haz que el equipo que trabaja contigo sea gente comprometida, marcha a tu lado con generales que sientan los colores, que mueran en el campo de batalla sangrando pasión y no te rodees de mercenarios que abandonen a la primera de cambio. La pasión construye empresa, el miedo y la mediocridad sólo restan.

Y lo más importante, disfruta de lo que hagas, siempre. Yo lo tengo claro. Lo llevo tatuado en el alma: "Die with memories, not dreams"...Muere con memorias, no con sueños. Va por ti Romi.

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