EDITORIAL JULIO 2018

julio

Llega Julio...

Está siendo un buen año para todos.

Los alquiladores compran con una alegría hasta desmesurada, cosa que alegra mucho a fabricantes y distribuidores y parece que el empujón económico que nos dejaron aguantará.

En España estamos como cuando un matrimonio se separa, y uno siempre ha sido el estricto y el otro cónyuge el permisivo. Tras la separación todo son concesiones a los hijos, sin darse cuenta el flaco favor que les estás haciendo.

Pues bien, el Sr. Sánchez a todo dice que sí, todo son buenas palabras, traslados de aquí para allá, acoger a todo quisqui y crear efecto llamada, seguir trasladando gente, pero de medidas económicas ni papa. Ya que a todos los políticos se les llena la boca con lo de que quieren traer a refugiados a España, a ver si también llenan sus propias casas de ellos. Mi propuesta es que cada político se lleve uno a su casa para dar ejemplo, verás como recortan las entradas a un 6%.

Se creerá este señor que con ideas populistas y sin sentido se alimenta el motor económico, pues no. Los impuestos a los autónomos se van a engordar y a las empresas nos van a crujir, porque a ver quien va a pagar todo lo que quiere hacer este buen hombre.

Creyéndose una copia barata de JFK en su "Air Force One", se hace una foto para mostrar al mundo que en el avión también se trabaja. Éste pronto le ha cogido el gustito a la buena vida. Socialista de pro, vete en Ryanair y demuestra lo que es el socialismo hijo mío.

Volviendo a nuestro sector, las entregas de maquinaria se suceden por días. Crecemos en número de máquinas y en capacidades, pero no hay manera en aumentar los precios del alquiler.
Vivimos un momento lo suficientemente bueno como para que los empresarios se den cuenta de que rentabilizar una máquina que vale muchos miles y miles de euros es esencial, porque hay demanda de maquinaria.
Ahora es el momento de sentarse a ver los números. Sentarse a analizar la empresa de una manera verdaderamente analítica. Sabiendo qué tipo de máquina se alquila más y por qué, analizar las tendencias del mercado, añadir a la ecuación los posibles pinchazos empresariales, servicios preventivos, retorno de la inversión, formación, etc. para poder tomar decisiones basadas en hechos y datos, y así poder prever lo que vendrá y saber exactamente cuanto se debería cobrar por una hora de una máquina para que fuese rentable.
Cuanto más analices los datos de los que dispones, más beneficioso será para tu negocio. Considéralo como un proyecto integral, como un todo, no te quedes en la superficie. La digitalización está ayudando una barbaridad en este sentido. En este momento se pueden saber consumos, tendencias de alquiler, productividad del personal, como mejorar los servicios al cliente, etc. El empresario inteligente es aquél que sabe cuál es la información relevante y no se pierde en el océano de los datos.

Lo más importante: No hagas como los directivos nuevos que entran a las empresas y empiezan a recortar cual "Eduardo Manostijeras" y por ello se ponen medallas. La clave no está en recortar sin sentido, eso es "pan para hoy y hambre para mañana", sino producir más. Está muy bien evadir gastos innecesarios y en hacerse más productivo con los recursos, pero lo esencial es crecer e incrementar los ingresos y la rentabilidad, así como mejorar los procesos.

Es cierto que por zonas las tendencias varían, ya sea por la carga de trabajo o por la educación que ha dado la empresa a los clientes. Pero estés en la zona que estés, te tendrás que acoplar a su idiosincrasia. Analiza lo que hace la competencia y si lo tienes que copiar, hazlo, si las cosas funcionan, replícalas.

Y sobre todo, cuida a tu equipo. Un líder no es aquel que desde el sillón mueve el mando de Netflix. Es aquél que además de tener el poder del mando, se baja al ruedo a arrimar el hombro y dar ejemplo. Y sobre todo, aquél que consigue que su equipo haga lo que quiera, se dejen la piel y encima estén orgullosos y contentos de trabajar en tu empresa.

Aprovéchate de la experiencia que tienes para ver el mercado desde tu perspectiva, pero recuerda que no siempre experiencia es sinónimo de éxito. Muchas veces, como dijo Oscar Wilde, la experiencia es el nombre que se da a los errores. Así que ojito a la experiencia que llevas en tu mochila, que sea para sumar y no para restar.

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