EDITORIAL JULIO 2017

EDITORIAL

Urge esperar

El mes pasado estuve en un debate donde entre otros temas, se debatió sobre la formación profesional y si realmente en España se estaban haciendo esfuerzos por promover una formación más profesional y más práctica frente a la titulitis que parece que te inculcan desde pequeño.

Como siempre, la lección la tienen bien aprendida todos porque debatiendo se encontraban directivos y un presidente de la Cámara de Comercio que aseguraba que cada vez más los jóvenes saben que la Formación Profesional es un valor seguro.
Siendo sinceros, vas a un colegio de cualquier sitio de España y, ¿cuánta gente de los que quieren estudiar, creéis que si le preguntas si van a ir a la Universidad o a Formación Profesional, van a responder que FP?
No nos engañemos. La titulitis de la Universidad es un concepto que debemos cambiar de raíz, desde que se comienza a estudiar. Al final haces selectividad y la mayoría se decantan por el actual ADE (Administración y Dirección de Empresas), cuando montar una empresa en España es harto complicado y sinceramente no,...no para todo el mundo. Está claro que a mayor formación, mayor probabilidad de encontrar un empleo. Pero entre las posibilidades que se ofrecen desde el sistema educativo, ¿qué elegir?
Si la crisis nos ha enseñado algo es que los jóvenes preparados con módulos prácticos de formación profesional han salido adelante, frente a los que tenían un título universitario, que sólo les ha servido para colgarlo en la pared.
Hay paro juvenil y sobreformación universitaria, ¿no es hora de intentar cambiar eso?
Ya sea por imagen, por clasismo, o por motivos absurdos, estamos dejando pasar oportunidades de oro de formar a muchos jóvenes y darles un futuro trabajando.

¿Qué han optado por hacer muchos universitarios durante la crisis? Unos, emigrar y otros más prácticos, sacarse un título medio o superior de Formación Profesional y encontrar empleo. ¡Olé por ellos! Al menos queda gente espabilada que no piensa que en la vida te lo van a regalar todo o que por haber estudiado en la universidad, van a venir a tu puerta a buscarte.

Con ese panorama, muchos titulados universitarios se tienen que buscar espoleados la vida por otro dato: Las estimaciones del Gobierno para 2020 indican que, para ese año, el 50% de los trabajos disponibles requerirán un nivel medio de cualificación, frente a un 35% de titulación superior.

Ya está bien de la cantinela de "Si no sirves para estudiar, métete en la FP" o lo de "Sino estudias una carrera, no vas a ser nada en la vida". Adquirir una formación profesional exige mucho estudio, mucho esfuerzo y muchas prácticas, es decir, una preparación para la vida laboral, mientras que en muchos casos, una carrera universitaria es la antítesis de las prácticas. Hay muchos más universitarios de los que el mercado laboral es capaz de absorber.

En nuestro sector, ahora que el motor se ha puesto de nuevo en marcha, veo lo difícil que es encontrar gente cualificada para trabajar, primero por el nivel de exigencia de las personas que buscan empleo, que erróneamente entran exigiendo en lugar de estar a la expectativa de lo que puede ser su futuro o que pretenden comenzar en un trabajo sabiendo exactamente cuando son las vacaciones y pensando que las horas van a ser muchas, cuando ni siquiera han demostrado si son aptos para el puesto; O en muchos casos comienzan y la gente se ve incapaz de soportar la presión.

En conclusión, hemos hecho una generación de flojines. Necesitamos Ironmen, no flojines. Necesitamos gente a la que no haya que llevar a cursos de motivación porque parece que no rinden. Personas que entren para comerse el mundo, que tengan una ilusión por trabajar que eclipse al resto, que no les de miedo la palabra presión y que sean resolutivos.

Eso que parece tan fácil, está siendo actualmente para muchas empresas muy complicado. La gente se ha acostumbrado a la ley del mínimo esfuerzo, a ser selectivo equivocadamente, a engañarse a sí mismo con el "yo exijo mis derechos", y a que papá y mamá les mantengan y no les exijan.

A la generación que ahora opta a los puestos de trabajo le viene mal viajar mucho, ganar poco o dejarse la vida trabajando. Eso sí, para ir a las fiestas, todos se apuntan.

Pues señores, la vida es sacrificio, trabajo de media jornada china (como dice un amigo mío), mucha imaginación, mucho esfuerzo, muchas horas de coche o de avión y muchas horas invertidas en gente que te la trae al pairo y con quienes tienes que aparentar que forman parte de tus mejores conversaciones. Lo más curioso es que muchos de nosotros hacemos esto porque nos gusta y nos apasiona lo que hacemos, y nos lo pasamos bien con lo que hacemos. Eso no tiene precio.

Pero para los flojines que piensan que las cosas te vienen regaladas...Urge esperar. Y que cambien de sector, aquí no tienen nada que hacer.